Todo el contenido (literario y fotográfico) es original y propio del autor, en caso contrario se indicará la fuente.

Ventana solitaria

Este es un video que edité yo para un festival en Xalapa...
Saludos


Estos son los trailers de Josephine...
Pronto tendremos más...
Sonrían... Estaré poniendo acá lo que pueda de mi trabajo.

Este de acá esun corto Dirigido por Elisa Rodríguez Malo, en el que yo hice la fotografía y el diseño de animación...

El Candado, último cortometraje que dirigí a principios del 2008.


Aureliano

Aureliano
Siguiendo las...

Instrucciones para Llorar

Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.

Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.

Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.
Julio Cortazar
"Historias de Cronopios y de Famas"

martes, 12 de agosto de 2008

Tú, y más aún...

(Imagen tomada de otro blog)

Mis emociones se volvieron comunistas.
Revolucionarias hicieron de tu cara su estandarte.
Ahora comparten en mi alma los momentos que he tenido de tocarte,
cosechando todas el alimento que en mi siembran.
Cantan a coro el himno a tu alegría
mientras luchan contra el neo liberalismo que las tienta
a desertarte.
Se han convertido en ghetto
levantando una cortina en mis ideas.
Son panfletarias, utópicas y reas
de la cárcel que en mi mismo las apresa.
Quisieran proletarias encontrarte entre estrellas rojas
y muy lejos estallar.
Dejar en tu mente grabada la imagen del martillo;
la hoz del sentimiento que las mueve...
¡¡¡Hasta la victoria siempre!!!

miércoles, 6 de agosto de 2008

Lo más cerca

(Imagen tomada de otro blog, linda, no?)
A Julio Cortazar

Mi cabeza sumergida entre tus piernas,
inhalando las ideas que ellas emanan.
Mi lengua entre tus labios,
circulando el botón que los corona.
Mis manos en tus caderas,
azotadas al ritmo de espasmos convulsos.

No sé si te amalo el Noema...

Luego busco en tu ombligo
la sonrisa de tu vientre
mientras mis dedos endurecen
las rocas que coronan
tu suave pecho.

¿He de procurar relamar las incopelusas, enrederame en un grimado quejumbroso?

Tu cuello es chocolate,
es pasión paciente,
salada y húmeda.
Tus labios...
protejen cual manzanas a tus dientes.

Espero que tordules tus hurgalios, consintiendo en que aproxime mis orfelunios.

La tibieza de la roja fantasia interna
contrasta con la fría lluvia matinal externa
y me despierto.
Lo he soñado.
O tal vez...

Cómo dicen:
Esto es lo más cerca que estaré.
Lo más cerca que he estado.

miércoles, 23 de julio de 2008

Les tristes...

La solitude, comme tu sais, est une chose triste...
Quelques fois je pense que ça c'est pire que le fait de toi en train de me quitter.
J'ai peur, tu sais?
Beaucoup...
Je te veux ici, avec moi encore... Le deux en train de jouer. Tu te rappelles, toi?
J'ai peur de que toi ne veux pas être avec moi... De que tu ne m'aimes plus...
N'est pas vrai, ou si?
Je pense aussi que tu ne sais pas quel est la sensation d'être défoncé de quelqu'un.
Bon, je sais... Et très bien, hein.
Maintenant je ne peux pas écrire plus.
Mais je veux que tu sais ça:
Je t'aime.
Je veux juste que tu sois hereux...
Tout le temps.
Donc, s'il te plaît, sois hereux... jouis ta vie où tu veux être.
Tu as tout m'aide, toujours.
Attentement: Ton frère qui t'aime.

jueves, 3 de julio de 2008

Suero de la Verdad

Recuerdo que la primera vez que vi Kill Bill vol.2 pensé en ella. "Cuándo se trata de ti y de mí, Kiddo, pasan dos cosas. Tú eres totalmente incapaz de ser honesta con respecto a mi, y yo soy totalmente incapaz de creer nada de lo que digas" o algo así. El punto es que después le dispara a la pierna un dardo con suero de la verdad para charlar con ella honestamente antes de que lo asesine (Si, ya te he contado gran parte del final, jódete, es tu problema si no la has visto después de tanto tiempo), porque que chiste tendría Kill Bill si después de todo no matara a Bill. Pero pensé, ¿qué manera mejor de morir que esa?; aclarando las dudas que te han carcomido por dentro durante tanto: ¿Me quería, me quiere, pensó en mí, por qué lo hizo, lo que decía era cierto, por que se alejó, me rechazaba, había otras razones, sentía lo que yo? Por lo anterior podrás ver que me sentí identificado con el buen Bill, y digo buen porque por más malo que sea tiene una endemoniada cara de Ángel que solo David Carradine logra. Claro que en mi caso yo no intenté asesinar a nadie provocando su venganza sobre mi... aún. Aún así pienso que es interesante la reflexión sobre el final de la vida que presenta Tarantino; sabes que vas a acabar muerto (digo, todos, pero en este caso saber que te van a matar), haber hecho todo lo posible por evitarlo sin lograr más que la muerte de tus esbirros... Lo menos que puedes hacer es morir tranquilo, en paz. Y qué manera de morir en paz sino aclarando esas malvadas dudas que la gente puede causarnos (así como uno mismo) por aquello de no ser honestos... Y no me refiero a andar divulgando nuestros más oscuros secretos, no... Pero si a hablar de frente, a no decir medias frases con más de un sentido (esto es, formar frases completas dónde la mitad significa una cosa y la otra mitad otra), a ser directos, claros, a no dejar cabida a dudas. Y es que es horrible pensar que no puedes confiar en lo que otro te diga; cuando está claro que es un mentiroso pues se vuelve casi normal, pero cuándo no, cuándo no puedes confiar no por mentiras sino por que no sabes en que sentido están dichas las cosas ni que tendrías que entender con lo que se dice, entonces duele, porque puedes querer mucho a alguien, amarlo inclusive, pero te gustaría ser capaz de entender lo que te dice de modo sencillo. Pero no, pareciera que a los demás y a uno mismo, nos gusta vernos caer unos a otros en errores constantes por falta de comunicación, cualquiera que lo analice un poco puede decir que hasta lo disfrutamos, no crees?
Pues fue por esto que pensé en ella al ver Kill Bill vol. 2, siento que al tratarse de nosotros ha sido siempre incapaz de ser honesta sobre mi y yo soy incapaz de creer en nada de lo que dice (repito, no porque crea que mienta, sino porque sus palabras han tenido tantos significados a la vez que me es difícil optar por alguno concientemente, así que los bloqueo todos). Me encantaría tener un dardo con suero de la verdad, para poder ponerle un hasta aquí a muchas cosas, a lo bueno o a lo malo, como venga, pero que sea honesto. Y vamos, quien quiera que seas, si estás leyendo esto es seguro que es porque sabes que esta situación me ha vuelto tan cobarde que ni el valor para decirlo tengo (aunque creo que ya lo dije... Yupi!!!). Claro que habría que ver si sería yo capaz de dispararlo, de lastimar aunque sea un poco a esa persona corriendo el riesgo de lastimarme también yo al saber por fin la verdad. Y lo digo porque ensayado y en teoría es muy fácil, pero aplicarlo es realmente un pedo, pero de esos que apestan de a madres. Sí tuviera el suero en este momento, no sé si sería capaz de dispararlo... ¿lo serías tú?
Pensándolo bien me doy cuenta que esto del suero y las verdades no es lo único en lo que me siento inmizcuído con la segunda parte de la cuarta película del gran Tarantino (Si, le mato un pollo y ¿qué madres?), no. También está el hecho (más insulso pero cierto) de las iniciales. No fue hasta que supe como se llama la hija (si, tienen una... de nuevo, tu problema por dejar pasar el tiempo sin ver la película) que caí en la cuenta de lo estúpido que había sido, debí adivinarlo antes pero pues a veces uno está tragando camote, pensando en la filosofía china que busca la papaya cósmica o alguna otra chaqueta mental así y pues no se da cuenta de las cosas. Lo que debí haber imaginado desde antes fue que ambos tenían la misma inicial, supongo que nomás no me fijé en eso, hasta que vi a la niña: B.B. es su nombre [Beatrix y Bill]. Aunque supongo que el detalle es tan cursi que mi filtro anticursilerías no lo dejó pasar.
A quien quiero engañar, si soy más cursi que Juan Gabriel cantando canciones de amor en un bar gay.
Hablando de eso (de que soy cursi, no de Juan Gabriel y los bares gays), déjame contarte, Amador [Un saludo al señor Savater, por cierto...] como fue que empezó todo esto.
Estaba yo en mi cama, acabando de despertar cuándo voltee y vi algo que hacía tiempo no veía. En mi buró, escondida entre libros, se encontraba una vieja caja metálica con forma de cilindro achatado que alguna vez debió contener galletas. De golpe vino a mi mente la secundaria. Y es que allí guardo todos los recuerdos materiales que tengo de esa etapa, más que nada cartas ( y en este punto alguien puede enojarse conmigo, para ti lo siguiente: Estoy intentando ser honesto, decir las cosas de manera directa. Espero no represente un problema, no debería, pero si lo representa te aviso, es sólo tu rollo, no quieras culparme por abrir mi realidad, al final sabes que siempre lo he hecho, o intentado.).
Sin pensarlo dos veces abrí la caja. Cual escena de película, el polvo voló en cámara lenta mientras yo redescubría mi antiguo tesoro guardado ahora por algunos años. Algunas de esas cartas las traje tanto tiempo en la bolsa trasera de mis pantalones que hasta están un poco rotas. Entonces, Amador, me dispuse a leerlas.
Recordé sin trabajos porque las guardo; todas son muestras de cariño. Cada vez que las veo es difícil evitar sentir los ojos mojados. La emoción me embarga, Amador, de verdad. Esas cartas son mi suero de la verdad.
A pesar de que mis amigos se cuentan con los dedos (de pies y manos, pero con los dedos aún así) siempre he sido una persona a la que le gusta tener amigos. A pesar de ser asocial en lo que a modos, usos y costumbres se refiere, me considero bastante sociable. Y lo sabes, Amador. Cada vez que alguien entra en mi vida le doy lo que tengo, cariño, afecto, apoyo, risa, felicidad, alegría (incluso sangre cuándo se trata de grabar un corto, ya que el malvado ácido balproíco me dejo impedido para donar) y amistad. Pero más que nada amor.
Y es aquí dónde la gente se va de espaldas, no es así, Amador?
Piensan que al decir uno "amor" lo que ellos tienen que contestar es "si, acepto" y que luego habrá que besar a la novia, quien sabe a cuál, verdad? Pero a una.
Y no es que la perspectiva de besar a la novia sea mala (o no lo sé, aún no descubro las bondades de esa antigua práctica), es sólo que la palabra "amor" va más allá de sólo eso. Es fuerte, si. Tanto que muchas veces aún teniendo novios o novias, cuesta decírselos, no Amador? ¿Cuántas veces has pensado, Amador, que amas a alguien? No sé si tu lleves la cuenta, pero yo si. Y esto se debe a que mi comprensión del amor va más allá de la vida en pareja.
El amor es una energía, antes que nada. Un fluido rosado (te suena a algo Pink Floyd?) que no hace otra cosa si no fluir de un corazón a otro. No, Amador, no te espantes, no me estoy poniendo Holístico, no aún. Lo único que intento es formar una imagen un poco más tangible de lo que para mí significa la palabra amor.
Este vínculo rosa (que gay suena eso, pero pues ya que) puede ser más fuerte o sólo estar presente. Depende de eso, creo yo, el hecho de querer estar con alguien. Y esto no es tajante y cuadrado, nada lo es, ese alguien podría ser una amistad o una pareja. Por tanto debemos perderle el miedo a la palabra y también dejar de ensalsarla tanto. Si, es algo muy especial e importante, si. Pero no por eso cada vez que alguien nos diga "Te amo" o en su defecto "te quiero" vamos a emocionarnos y pensar que lo que sigue es... bueno, creo que queda explicado mi punto; es por esto que hay que ser claros al hablar. A veces oír te amo o te quiero puede tener tantos sentidos que es necesario saber que quieres decir con eso. Porque es tonto esperar que el que te escucha sea adivino y lea tu mente para darse cuenta de lo que intentas dar a entender, no, Amador?
Es así como vuelvo a las cartas (yo te avisé que eran mi suero de la verdad, al hablar de ellas se me brota lo honesto), en todas recibí muestras de cariño. Todas dicen te quiero... una incluso dice te amo (es una lástima que fuera una misiva anónima del día de San Valentino).
Pero hay dos que tienen especial importancia para mi. Tiene como remitente a las dos mujeres que representaron el núcleo de mi vida de secundaria (para ser honestos mi vida en la secundaria giró en torno a las mujeres [no en ese sentido, Amador], la mayor parte de las personas que fueron mi círculo eran mujeres).
En ambas cartas hay un detalle similar que me hace sentir un tanto cuanto orgulloso. En ambas queda expresado que fui la primera persona en mostrarles mis sentimientos del modo que lo hice a quienes las escribieron.
Es lo que te decía, Amador. Yo solía intentar ser claro con mis palabras y emociones, ahora dudo en serlo. Fue la segunda de estas cartas la que desencadenó eso.
Leyendo las cartas me doy cuenta de que algo se perdió en el camino, siempre pasa, lo sé. Es sólo que a veces uno logra notarlo y me da algo de coraje no haber podido en este caso.
Había una cierta inocencia en nuestra amistad, en nuestras formas de escribir que con el correr de los años, se ha perdido. Bueno, se ha perdido en quienes me escribían... Yo me siento condenadamente igual y eso me hace sentir nostálgico. Quisiera volver a tener trece años, cuándo aún no despertaba en mi ese afán por demostrar mis sentimientos y acabar así con muchas cosas... Estoy seguro de que varios males se hubieran evitado. Tal vez maduré un poco de golpe y luego, al intentar alcanzarme, los remitentes de mis cartas se fueron más allá aún; a un lugar al que siento que no puedo seguirlos todavía.
Seguimos en contacto, Amador. Así como yo ahora te escribo después de tantos años, pero ya no es lo mismo. Ahora hay otras cosas en juego. Es algo que se siente en el aire que respiramos al estar juntos, cada vez que los veo.
No me molesta en lo más mínimo que hayan cambiado, al final todos lo hacemos. Hasta tú, que cambias con cada persona que abre el libro de tu padre y te conoce. Sólo que ese cambio ha contribuido a mi auto-aplicada (lo acepto) sensación de soledad. Sobretodo porque yo aún siento por esos remitentes [por todos, no excluyo, eh?] lo mismo que sentía hace 6 años, cuándo se volvieron parte de mi vida; son ellos los que siento que han cambiado en cierto modo su percepción de mí. Y es que, aunque hay algunos de los que lo sé a ciencia cierta (lo dicen de manera clara) hay otros de los que todavía no lo dilucidado ¿qué es lo que nos une?
No tienes idea, Amador, de lo que daría por recuperar ese tiempo en el que recibía cartas, esa época en la que éramos todos amigos y nada más.
Tal vez con esto esté aceptando que todo fue mi error, cómo muchas veces me han dicho, que no debí haber hecho muchas cosas. Tal vez esté intentando engañarme a mi mismo. Tal vez soy yo al final a quien le hace falta que le disparen ese dardo con Suero de la Verdad para poder decir de todo a todo lo que llevo años guardando...

Para poder decir: Estoy enamorado, puede parecer obsesión, tal vez lo sea. Pero si no podré saber lo que es tener a alguien siempre lamentaré no haberlo dicho al menos.
Para poder decir: Detesto que se alejen de mí, detesto tener que ser yo quien les busque.
Para poder decir: Sigo queriéndolos, a todos... a todas. Siempre están en mi mente y corazón.
Para poder decir: Lloro de alegría cada vez que recuerdo nuestras risas en la escuela, ojalá en coro, el spaguetti, el caos, shakira, la conejita de playboy, el cerro de Coatepec, la loma de casa de Ástrid (con acento porque así le gusta que le digan), los trabajos en casa de Citlalli, las canciones con Mauz y Kale, los chistes tontos de Sandra y los crueles de Héctor (Qué es más gracioso que un bebé muerto?), las tardes leyendo a Mafalda, las idas al teatro, al cine, las clases de Anabelle!!!
Para poder decir: Quiero estar contigo, por mucho que te sea incómodo oírlo, o leerlo.
Para poder decir que espero que puedan leer esto: todos aquellos que quieran entrar son bienvenidos, los que ya están son bien amados y los que se van bien remembrados.

Pero al final me surge una pregunta... ¿Quién va a dispararme el dardo?
¿Serás acaso tú, Amador, quien salga de sus propias páginas y tome la pistola, quien se sienta David Carradine o Bill y me apunte a la pierna? ¿Serás tú, Amador, quien corra a decirles todo lo que te confiese, mientras yo agonizo de verdad y no de muerte, botado y vacío de recuerdos? ¿Serás, Amador, quien me levante para poder sonreirles y abrazarles cuando vengan a verme, a comprobar si es cierto lo que les has dicho?
Por mi, Amador... ¿Harías eso por mí? ¿Sí?
Mil Gracias, amigo, mil GRACIAS.
(Nota: Yo avisé que era cursi, Amador, ahora no me critiques. Si, también holístico)

sábado, 28 de junio de 2008

La Maldición de Ellos

Traducida del francés en el año 2 por un sabio milenario.

No hace mucho existió en tierras orientales un grupo de [...] con bajas ideas y oscuros pensamientos, dedicados a abrir y extirpar; a exhumar y estudiar; a saber y a enseñar llevados por los demonios del averno más [...].
Pero entre todo lo que sabían, había una cosa que no sabían: Su destino había llegado.
Porque aquel que todo lo ve y que todo lo crea, puede también destruirlo todo[...]. Y Ellos lo retaban queriendo conocer su arte e imitarlo.
Fue así que les causó dolor, amargura y sufrimiento, condenándolos por los siglos de los siglos a ser planetas, llenos de conocimiento, si pero [...]. Y así aislados de todo lo demás y sin poder ya causar males del saber, una tarea les fue encomendada.
Así que cuidado, tú, si profanas cuerpos. Porque Ellos llegarán.
Y ellos han venido siempre al final.
No tengas miedo, no intentes huir. Van a encontrarte...
Siempre.
Año 1 D.C.

Los fragmentos marcados [...] pertenecen a partes ilegibles de la traducción original. Estos fragmentos perdidos se cree pueden ser encontrados en partes diversas de otras traducciones realizadas por el mismo sabio milenario. (N. del E.)

viernes, 6 de junio de 2008

El viento que sopla al BER la SAL...


Miro tu rostro; perdido en sus ojos,
siento tu llanto mojandolo todo

y descubro que tu aliento se escapa solo para llegar al siguiente sol.
La piel se eriza y se mezcla con el viento y yo,
desde mi ventana, sólo suelto un pañuelo
para imaginar que cobra vida y que seca tus ojos mientras tomas el agua de tu vida
que has puesto en el vaso que la refleja.

Mientras eso se graba en mi conciente mi ser canta
por pedir que este día si voltee a verte.

Bersal Villegas Camposeco
06/06/08

jueves, 5 de junio de 2008

Sólo quiero que leas esto...


Sólo quiero que leas esto, ya no puedo ser tu amigo.
O tal vez puedas leer esto,
sólo quiero estar contigo.
La luna esta tan alta que
hacia allá me lleva el alma.
O es esa tal vez señal de que mi tiempo se acaba?

Qué extraña manera he de aprender para decirte...
Una y mil veces decirte lo que hoy quiero que leas.
Imponer en tu pensar las imagenes, tan feas, que tengo al despertar.
Es porque he soñado contigo que aparecen en mi mente.
Roja angustia, llanto amargo y escondido, llanto seco.
Olas de amor podrido por no salir a besarte.

Qué es aquello que sientes cada vez que sientes algo?
Un dolor, por no atreverme, vale la pena decirlo?
Estoy aqui, no tan lejos, pero temo mucho verte.

La vida me ha enseñado que no debo en ti confiar.
Es que debo hacerle caso?
Acaso algo ha cambiado?
Sólo quiero que respondas, que dirías si te lo digo?

En la hora que ahora vivo, lo sollozos se me secan.
Son rocas, ahí esperando...
Tocar tu alma esperando poder conocer tu boca.
O no?

domingo, 18 de mayo de 2008

Estreno

Pues nada, que ya hemos estrenado tíos...
El Candado ha cerrado su ciclo oficial, porque extraoficilmente aún hay mucho que se puede hacer con ese proyecto y con los que vienen.
Saludos a Todos.
El Cartel lo diseñó el Mauz y lo armé yo.

sábado, 10 de mayo de 2008

En espera de extinción

Soy Animal Herido,
caídas llevo las astas.
Mas tú sólo le disparas
a los que te dan la espalda.
Yo que de frente me postro
sigo esperando tus balas.
Lo que nunca te imaginas
es que cuándo tiempo pasa,

momento a momento siguen...
Siguen cayendo mis astas.
Más fácil sería pegarme
de frente el tiro de gracia.
Pero presa fácil odias,
que guerra no presente
[y no hiera en lo hondo tu alma.
Y yo, con mis astas romeas
sigo esperando tus balas.
Lo que no sabes, niña
es que por verme ya herido
no has querido matarme
pero aún sin tus tiros
he de morir en el lecho,
solitario, de algún río.
Foto: J.C. Raise

miércoles, 7 de mayo de 2008

Día 7


El silencio me despertó esta mañana. La quietud hizo que mi sueño se desvaneciera en la luz del amanecer.

Normalmente despierto al rededor de las ocho; cuándo eso sucede mi marido ya levantó a los niños y les dio de desayunar. Esperan a que yo me levante y entonces, mientras como una rebanada de pan tostado, salimos del departamento.
Bajamos los 20 pisos del edificio en silencio, siempre observando la manecilla del elevador mientras recorre los números descendientes. Pocas veces se sube alguien más.
A esas horas el tráfico está en su apogeo, todo el mundo va a trabajar o a la escuela. Nosotros no somos gente nerviosa, esperamos pacientemente mientras nuestro auto avanza entre los demás.
Al dejar a los niños me voy a trabajar. La oficina está atestada de gente dos horas antes de que yo llegue. Me encierro en mi cubículo, leo las notas nuevas, redacto, corrijo, mando memos, edito, copio, pego, corto, borro, tomo café, tecleo tecleo tecleo.... todo el día.
Llego a casa cerca de las dos de la mañana... Duermo.

Olas, soñaba con olas. El mar, hace tanto que no lo veo. Azul, por la mañana cuando es imposible distinguir entre el mar y el cielo... De pronto, silencio, completo silencio. Luego la luz.
Despierto.

Hoy, al despertar, estaba sola en la cama, el lugar de Elu seguía tibio. Por extraño que parezca, no podía escuchar ni el tráfico...
Me levanté intrigada, el frío del suelo me hizo caminar de puntas.
-Elu -llamé mientras salía del cuarto. Nada, sin respuesta.
Al llegar a la estancia me sobresalté. Una sombra pasó cual rayo frente a mi.
Automaticamente mi mente se enfocó en los niños. Corrí a su recámara...
Ahí estaban, aún dormidos. Emilio, de siete, con su oso abrazado y Karina, de doce, despatarrada por la cama, con las sábanas y las cobijas tiradas.
Algo, que la poca luz del cuarto no me dejaba distinguir, yacía entre ambas camas. Mi mano recorrió la conocida pared hasta encontrar el interruptor.
Un pie, el de Elu, salía entre las camas. Con terror comencé a acercarme; entonces lo noté.
Algo me había parecido extraño desde que entré en la habitación. Los niños...
Los niños no respiraban.
Parecían sumamente relajados. Nada les angustiaba en el sueño eterno.
Como hipnotizada me acerqué, el cuerpo de Elu, inmóvil, demostraba que había caído al ir a despertarlos.
Un frío infrahumano envolvió mi cuerpo y tuve la imperiosa necesidad de salir corriendo. Sentía claramente que algo me miraba por la espalda...
En la sala me detuve en seco; la sombra que había visto antes pasó de nuevo frente a mis ojos y se materializó a pocos centímetros de mi nariz.
Era hermoso, terrorífico, de grandes alas extendidas que salían por las paredes del departamento cómo si fueran hechas de aire.
-¿Qué? -quise gritar. Mi boca no se abrió.
-Así que eres tú... -escuché en mi mente, la criatura no tenía boca. Yo estaba inmóvil.
-Tu puedes verme -volví a escuchar en mi mente.
De pronto, aquello levantó lo que parecía una mano y señaló la ventana. Algo me impulsó hacia allá, corrí las cortinas. La impresión estuvo a punto de hacerme caer.
Por todo el cielo volaban criaturas como aquella, andróginas, aladas, hermosas, mortales. Sin hacer ningún esfuerzo entraban en cualquier edificio o casa y al salir de ellos un vapor azuloso se levantaba de los techos.
Al dirigir mi cabeza hacia la calle descubrí la razón del silencio total. También de los coches se desprendía aquel extraño vaho y las aceras estaban repletas de gente tirada. Niños, ancianos, mujeres, bebes... todos sin vida. Sólo algunos perros iban y venían olisqueando los cuerpos.
La ira se desató en mi interior.
-¿Qué están haciendo? -logré gritar con un esfuerzo extenuante.
-Ha llegado la hora -escuché en mi cabeza.
-¿De qué? ¿Por qué?
-Tu puedes vernos, es tu trabajo. Ellos han olvidado. De ahora en adelante escribirás.
-¿Por qué los matan? Con un demonio, son niños... ¿Por qué tenían que morir?
La criatura negó con la cabeza y en un instante salió volando a través del techo. Un poco del vapor azul permanecía aún, impregnando el aire y desvaneciéndose poco a poco.
Sin darme cuenta siquiera comencé a moverme. Primero entré al cuarto, saqué del cajón mi libreta de notas y corrí a la barra de la cocina. Abrí el cuaderno y empecé a escribir, todo.
Ahora no sé por qué he continuado. Ya no tengo nada que decir, pero no puedo detenerme.
Es extraño, siento cómo si algo me hubiera angustiado hace sólo un momento, pero no puedo recordar qué, la sensación de desvanece.
¿Dónde estoy? ¿Qué es esto que tengo en las manos?...
Parece ser una historia ¿de qué? ¿La habré escrito yo? No lo sé, no puedo detenerme, intento hacer otra cosa pero no puedo.
Estoy levantándome y saliendo, entro en un cuarto extraño, metálico, que me encierra y hace un ruido raro...
Ha vuelto a abrirse, ante mi hay una gran puerta de cristal, está abierta, salgo y la luz del día me enceguece un poco... Todo al rededor mío hay muchos... seres. Están tirados, parecen muertos. Camino... Me detengo junto a un objeto grande, de color, con cosas grises abajo (parece que hay muchos así). Entonces me veo... no tengo ni siquiera que ver mi mano, escribe sola, yo estoy reflejada, soy idéntica a los seres que están tirados ¿debería estarlo también yo?
Es extraño, no puedo parar de escribir. Las hojas parecen no acabarse. Ya no sé lo que dice, no entiendo, aún así los símbolos fluyen de mi mente a través de mi mano...
Mi nombre es Dyel, miembro del escuadrón Kryónico, la operación limpieza ha comenzado y tenemos órdenes de registrarlo todo. Este cuerpo será utilizado para dicho fin.
Al terminar su labor perecerá cómo los demás y su ente podrá completar el viaje.
Por el momento es todo.
Código: D-07/07 2012-0001

domingo, 4 de mayo de 2008

Kryel

No veía nada; sólo escuchaba su respiración entrecortada; sólo sentía sus piernas moviéndose rápidamente y el aire rozándole la cara, pelo y costados; sólo olía su propio sudor y un hedor dulzón, podrido; un amargo sabor invadía su boca; sólo sabía que huía de algo; sólo pensaba en ella; sólo sentía su enorme cansancio; sólo decía, repetía, su nombre. No debía olvidarlo, no.

Se casaron un once de junio. Ese día se me encargó borrar por completo su memoria, la de él. Llegué a la tierra con esa misión. Hacía años que la raza humana se desmoronaba en la oscuridad. Los pocos que quedaban trataban, vanamente, como ellos dos, de reestablecer el mundo a la vieja usanza. Desde entonces, otros como yo, fuimos enviados a borrarles la memoria para que tarde o temprano se unieran el destino que su raza se había hilado. Éramos el escuadrón Kryónico.
Debo confesar que él fue difícil de borrar; encontró la manera de conservar la razón. Aferrarse a un recuerdo.
Lo encontré en su casa, con ella. De inmediato supo para qué estaba yo ahí. Corrió durante horas, primero sentí pena de hacer mi trabajo con él en esas condiciones; tenía órdenes de terminarlo rápido.
Comenzó a olvidarlo todo. Olvidó la luz y dejó de ver; sólo corría, oliendo su sudor y el hedor de aquel viejo mundo en descomposición; sólo pensaba en ella. Luchó por aferrarse a su recuerdo; fue inútil.
Lo encontré tirado en un callejón, había olvidado ya cómo moverse. Apenas respiraba. Sólo fue cuestión de tiempo para que sucediera lo inevitable.
—Ahora –le grité –evoluciona.
Olvidó que era el oxígeno, olvidó el movimiento, olvidó su cara, la de ella, olvidó su nombre y —cómo pasó antes con todos los corazones humanos— su corazón olvidó por qué latía.
Murió.

Mi misión ha sido cumplida con éxito, señor.

lunes, 28 de abril de 2008

El Candado

Siete minutos, lo hemos terminado. El Candado está ya presto a irse... y a verse. Solitario volará por las calles de Guanajuato, buscando un cuello al cual prenderse. Así se cerrará el candado, sangriento, amoroso y mágico... Para todos el Candado, para ella él, para él una cadena.

I
M
A
G
E
N


Mauricio Camacho

miércoles, 23 de abril de 2008

Mi Sangre.


Mi sangre no sabe a nada;
sólo a hierro,
cómo todas.
Mas ya de tanto probarla,

brotando de mis heridas,
ha perdido su sabor.

Su sabor a ti,

querida.

domingo, 20 de abril de 2008

Tal vez una vez más

Resulta triste pensar
en el constante girar
que, cada que le da la gana,
la vida suele demostrar.

A veces,
si me siento sólo,
alguien me viene a abrazar.
Pero cuándo verlo quiero
imposible es retenerlo,
el instante del abrazo.
Con quien abraza
hay alguien más.
A veces
me siento harto,
todo quiero soltar.
Pero mis manos
se aferran,
no me dejan respirar.

Triste resulta pensar
en el constante girar
que, cada que le da la gana,
la vida suele demostrar.

Hace tiempo
un día pensé,
luego al existir viví;
tal vez sea la soledad,
qué me viene a rodear,
lo que tengo que tomar
de la vida
que rodeadome ha.
Tan sólo no pensar,
en mi soledad nadar,
estar agusto con ella,
dejar de sed respirar,
dejar lo que sea pasar.
Tal vez...
Tal vez sólo entonces
alguien podría arrivar.

Resulta triste pensar
en el constante girar
que, cada que le da la gana,
la vida suele demostrar.

jueves, 17 de abril de 2008

Transformación

Hoy he vuelto a soñar que volaba. A veces me pregunto si éste no será un sueño prefabricado, que “meten” cada noche a mi cabeza. Aún siendo así es lo más bello que me pasa cada día. Claro que no puede pasar mucho más que un bello sueño cuando se está encerrado en un cuarto blanco con cámaras por todos lados y electrodos inalámbricos pegados a todo el cuerpo.

Estoy harto de esta monotonía. No es que me queje pero dormir todo el día y no hacer nada por la noche…; despierto, hablando sólo, como ahora, gritándole a cuatro paredes que sé que no me escuchan. Y el sonido que les llega por las cámaras — porque lo sé bien— no termina siendo, para ustedes, más que un montón de chasquidos y zumbidos. ¡Puta madre! Qué difícil es hablar en otro idioma a personas que ni entienden ni contestan.

Ya he perdido la cuenta de los años que llevan haciéndome estos estudios. Y es que aparte de que nunca he visto a los que me examinan, ver estas paredes blancas hace que uno pierda la noción del tiempo.

Ayer me corté con un metal filoso que no sé por qué está colocado en una de las cuatro esquinas. Hacía mucho que no veía ese líquido rojizo y espeso. El mismo que causó todo este lío de los estúpidos estudios y experimentos.

Estaba sentado a la mesa, pensando en ella. Sin darme cuenta tiré la taza que tenía junto y al tratar de levantar los cachos mi piel reseca se abrió y brotaron unas gotas que mancharon el piso como ahora esas tres gotas manchan el pulcro piso blanco.

Me explicaron el procedimiento del experimento pero antes de que yo aceptara, y es que se me hacía tan estúpido, quedé dormido y desperté en esta monotonía blanca. Entonces empezaron estos estúpidos exámenes.

A quién se le ocurre, puta madre, en qué cabeza cabe que un pinche robot, como yo, al que se le chorrea el aceite, como a mí, tenga putos comportamientos humanos.
aaaaaaHay que ser idiota para creerlo.

domingo, 13 de abril de 2008

Narciso

No por callar las voces
he de dejar de oirte.
No por cerrar los ojos
he de poder no verte.
Porque eres lo más simple
en mi sistema.
Un impulso que circunda mi cerebro,
una idea,
un recuerdo,
un reflejo,
un momento,
mil intentos.
No puedo alejarte
porque al oirte
veo.
Porque al oir
te veo
no puedo alejarme
aaaaaaaa[y banalizarte.

Eres un complicado pensamiento
traducido por mi mente
al mirarme en un espejo.
30/03/08

jueves, 10 de abril de 2008

Crónicas de Anna

(Foto pública) 1

03/Mayo/08 19:30 hrs.

Desde dónde está, Anna puede verse en el espejo. La tina no es de hecho muy alta; el agua le llega sobre las orejas y aún así puede verse al espejo. El vapor del agua sube junto a su cara hasta el techo, dónde puede observarse una delgada capa de agua esperando caer en forma de gotitas; maldita lluvia. Anna llegó empapada a casa y, encima, mamá no esta; "Te dejé comida en el refri... Te amo, felices 16, corazón. Te veo en la noche"
* * *
Esa mañana, Kynni, sentado hasta atrás, cómo siempre, le había sonreído cuando volteó a ver a Lucy en medio de la clase de Aritmética. Era extraño que Kynni le gustara; siempre oscuro y misterioso. Daba miedo. Él, por supuesto, no sabía que le gustaba, ella no le había dicho a nadie.
* * *
Anna gira dentro de la tina para quedar de frente al espejo, que comienza a empañarse. K-Y-N-N-I, marca con los dedos y vuelve a acostarse viendo el techo. Le había sonreído, y más...
* * *
Todos los alumnos fueron llamados al auditorio de la prepa, el director tenía algo que decir.
Al entrar el rubor invadió su cara, había un lugar libre... a la izquierda de Kynni, que miraba al frente. Se sentó, las manos le temblaban.
El director acababa de comenzar cuando la piel de Anna se erizó; una mano cálida, segura y dispuesta se posaba sobre su rodilla derecha, bajando suavemente por la cara interior del muslo. Estaba paralizada, intentaba controlar su respiración. Las puntas de los dedos de Kynni, bajo la falda, describían pequeños círculos mientras se acercaban con lentitud a la ingle. Anna podía sentir el roce entre el algodón de su top y sus pezones endurecidos. Al llegar a la línea de la ingle la mano se detuvo mientras que los dedos siguieron acariciándola suavemente. La humedad en su calzón provocó que este se le pegara a la piel. "Felicidades" el aliento cálido de Kynni le acariciaba el oído.
Nerviosa y emocionada, Anna salió de la escuela para toparse con la lluvia camino a casa. Al llegar sólo encontró una nota de su madre.

* * *
Anna arquea el cuello llevando atrás la cabeza mientras su mano izquierda delinea círculos en la cima de su seno y la izquierda baja hasta la entrepierna. El agua se agita y comienza a desbordar por las orillas, sus piernas se doblan y estiran espasmodicamente. Su mano izquierda comienza a apretar su seno con más fuerza cada vez. Su respiración se vuelve entrecortada y su cuerpo se agita al ritmo de su mano derecha, cada vez más rápido.
Un pequeño gemido escapa de su boca y se destensa por completo, sonríe y sumerge la cara en el agua tibia.
Tapo el agujero... ya la veremos más tarde.

2

3/Mayo/08 20:00 hrs.

Intentando no hacer ruido quito el tapón de corcho de la pared. Anna aún no ha entrado a su cuarto. La cama, matrimonial, está tendida con el juego azul cielo. Es definitivamente el que más me gusta. Sobre la almohada, Pico y Poppo, el perico y el hipopótamo de peluche, ni se inmutan al abrirse la puerta. Es Anna, está secándose el cabello. Lo único que parece traer puesto es el ligero camisón azul marino que usa para dormir.
* * *
La mañana siguiente, 4 de mayo, Anna se levantará, se bañará, vestirá a prisa y apenas desayunará. Caminará dos cuadras hasta la esquina en que su papá va recogerla. Las mariposas en su estómago no la dejarán en paz durante todo el viaje; apenas escuchará las palabras de su padre.
"Bueno, Anna, te veo mañana. Anna, no te vas a bajar? Ya llegamos" Ella sacudirá su cabeza, volteará, le dará un beso y saldrá corriendo sin cerrar la puerta.
Escuchará el portazo al alejarse del auto, en ese momento todo será increíblemente lento, tanto que sentirá cada electrón del aire rozar su cara. Subir los escalones de la entrada le costará gran trabajo. Los demás chicos voltearán a verla y sentirá que tardan una eternidad en dirigir a ella sus miradas.
Al cruzar el umbral la chicharra le sacudirá de encima la pesadez y las mariposas. Al salón...
* * *
Anna se acerca a la ventana y mira las luces de las afueras de la ciudad apagarse, a lo lejos puede verse el valle de los siete reyes iluminado por la luna llena.
La brisa nocturna hace volar su cabello. Respira hondo dos o tres veces y se quita el camisón. La tenue luz nocturna que entra por la ventana revela sus apenas delineadas curvas. Tersas y firmes ondulaciones.
Apartando a los muñecos Anna se acuesta mirando al techo. Desde aquí tengo una excelente vista de su entrepierna, joven y poblada.
* * *
Será extraño pero no le parecerá haberlo visto al entrar al salón. Se sentará, hasta adelante, cómo siempre, ¿no habrá venido?
La clase será un martirio, las matemáticas, que siempre le han sido fieles, abandonarán su cabeza y la dejarán pensando sólo en él.
Al salir, con tarea extra por distraída, decidirá ir al baño a refrescarse. Si no ha ido será mejor que intente prestar atención a la siguiente clase.
* * *
Anna pasa las manos por su cara, cierra los ojos y traza círculos en sus mejillas con las puntas de sus dedos. Lentamente recorre todo su cuerpo, acariciándose con suavidad. Sintiendo su propia piel.
* * *
Al entrar al bañó se dirigirá a los lavabos. "Que lindo que en esta escuela siempre estén limpios". Abrirá la llave y el sonido del agua no le permitirá distinguir el cerrojo de la puerta siendo echado.
Agachara la cabeza para mojarse la cara y al levantarla lo verá, detrás de ella. Sentirá su aliento, tibio, en su nuca y la piel volverá a enchinársele.
Las manos seguras le tomarán ambos muslos y subirán buscando entre sus piernas. "Así que ahora no te pusiste, eh?". Una de las manos saldrá de bajo su falda, Anna se agarrará de ambas llaves del agua. Mientras, la mano se dirigirá a la boca de Anna, que se abrirá para humedecer los dedos índice y medio, luego entrará por el cuello de su camisa y con los dedos húmedos frotará su pezón izquierdo mientras la otra mano seguirá paseando por su pubis.
"Te veo esta noche" escuchará Anna en su oído.
* * *
Ahora Anna está dormida. Antes de acostarse volvió a ponerse el camisón. Su respiración es tranquila. Sus ojos cerrados dan la expresión de que es un ángel quien duerme.
Tapo el agujero. Mañana será otro día.

3

4/Mayo/08 22:00 hrs.

Anna ha llegado temprano, supuse que lo haría. No comió, se le notaba muy nerviosa. Hoy será el último día que la observe. Leyó en la sala después de hacer la tarea y al anochecer subió cómo bólido a su habitación, cambió las sábanas, se desnudó y se acostó

* * *

Al salir del baño a Anna le tiembla todo. Entra a la siguiente clase y toma la menor cantidad de apuntes posible. El tiempo se le pasa de lo más lento.

Al sonar la chicharra sale corriendo, sin prestar atención a las tentativas de planes de sus amigas. Verá a Kinny, si que lo verá.

Llega a casa, extraño, pero mamá está ahí.

No come, no puede, la comida no le pasa por la garganta. En ningún momento percibe la presencia que la observa desde pequeños agujeros en las paredes.

Maldita Aritmética, de no haber sido por eso Kinny nuca le hubiera sonreído. Bueno, quizá no fuera tan mala.

Después de la tarea un libro es bueno para los nervios; lee a Agatha Christie. Algo sobre una isla, asesinatos, no entiende bien, no piensa en el libro.

Poco a poco la tarde oscurece y la noche aparece para aumentar sus nervios; aún así, al desnudarse, siente que la tensión escapa y logra quedarse dormida. "Mañana todo será diferente".

Unas horas más tarde una sombra se mueve por entre los arbustos del jardín sin ser notada. Algo choca contra la ventana de Anna y poco después Kinny entra por ella y se dirige a la cama.

La piel del chico se enchina al sentir el aire cuando se quita la playera, sus jóvenes músculos se contraen haciéndole parecer más delgado.

Desabrocha su pantalón y antes de dejarlo caer saca el empaque metálico de una de las bolsas traseras, lo pone sobre el buró.

Termina de desnudarse y arranca las sábanas del cuerpo de Anna. Ella despierta, no abre los ojos. Él se acuesta junto a ella, siente la sangre bombear por su cuerpo. Su mano, siempre firme, recorre el costado de ella. Aplicando un poco de fuerza Kinny se pega a su espalda. Con una mano acaricia el cabello de Anna mientras la otra juega en su entrepierna.

Lentamente Anna voltea la cabeza y sin abrir los ojos busca la boca de su compañero. Él le ayuda a encontrarla. Sus lenguas se encuentran solas...

Él siente su estrechez, ella aprieta los ojos, él la abraza.

Ella se sienta sobre él.

Con el pulgar y el índice él aprieta y frota sus pezones.

Ella se agarra del borde de la cabecera de su cama.

Ambos gimen.

Ella abre los ojos, sonríen.

Apoya sus manos en el colchón, sobre los hombros de ella, se miran a los ojos, el embiste, más rápido, más fuerte.

Se abrazan, se duermen.

Ahora lo que está sobre el buró es un paquete cuadrado, metálico, abierto.

Alguien, tiempo después, derriba la casa y descubre un cuarto antes desconocido, en el hueco entre la escalera y el techo de la planta baja. Dentro un cuaderno amarillento...

* * *

Ahora duerme, pasan ya de las diez de la noche. Casi es hora de que me vaya. No volveré a observarla, no desde aquí. No volverá a estar sola. Hoy estaré con ella.

He escrito todo. Abajo, la escalera está recostada entre los arbustos y no me he olvidado de pasar a la farmacia. No tengo de qué preocuparme, puedo entrar a su cuarto sin problemas. Tapo el agujero en la pared.

Espero que la lectura de mis crónicas de Anna sean de interés alguno un día. Que alguien sea tan feliz cómo yo seré esta noche.

KINNY
Mayo 2008

lunes, 7 de abril de 2008

Roja Noche


Los días pasan rápidamente. Las horas rondan el reloj de la alcoba. El tiempo, maldito demonio, te ataca a mordidas, queriendo rasgarte dignidad y ropajes. Sus garras te hieren cual llamas vivas y por trozos te mandan al infierno entre gruñidos y lamentos.
Tus cabellos, extendidos sobre la almohada, recuerdan los deltas del río que de tus ojos mana. Largos y negros brazos de agua salada bajan hasta tu cuello.

***

Tus negras y escasas ropas vistiendo tu cuerpo recargado en aquel frío farol nocturno, que representa tu sustento.

***

Las negras aguas se mezclan con un lago escarlata que se estanca junto a tu desnudo lecho.
Tus pechos suben y bajan al compás de tu llanto, ahora calmo, gracias a los minutos.
¿De quien es el cuerpo desnudo que yace junto a tu cama? Frío, pálido, masculino. Sus ojos sin vida demuestran miedo… a la muerte.
Tus dedos borran de tus ojos el rastro de los negros ríos.
Miras, sobre la pared, que son ahora las cinco.

***

Ellos suben las escaleras, alguien los ha alertado.
Una sola patada hace estallar la puerta y entran gritando.
La habitación se llena de agujeros provocados por sus proyectiles.
Al silenciarse el ruido sólo lo encuentran a él.
Sigues sola.
Sobre la cama, el rojo lago y un cuchillo ensangrentado.

viernes, 4 de abril de 2008

Encuentros... en soledades


Fue una plática corta. Sólo un hola, ¿qué tal? ¿Cómo te ha ido? Como de costumbre no me contestó, no puede, jamás ha podido. Pero esa mirada; con su mirada, con su sonrisa me basta. De cualquier modo es lo único que tengo suyo. Fernando, mi novio, siempre me dijo que le presto más atención a ella que a él. Por eso, por Fernando, fue que deje de verla; nos peleamos.

Hoy es catorce de febrero y Fernando está fuera de Xalapa; ayer festejamos en su departamento –el de Xalapeños, porque su esposa decidió que se mudarían al de Juárez, que es el que más me gusta, tiene tina y muchos espejos. Desde que me pelee con ella no tenía espejos en casa-. Platicamos horas, bebimos vino, nos besamos. Había que aprovechar porque salía a México en la madrugada. Me acarició toda, desabrochó la blusa y la tiró al piso. Delicado como siempre me arrancó la falda mientras yo me quitaba el sostén. Mis pezones se irguieron cuando tomo mi calzón con los dientes y comenzó a deslizarlo hacia abajo; me lo quitó. Me besó las rodillas, los muslos, la entrepierna y...su maldito celular no dejaba de sonar. Contestó y se alejó para que no oyera, pero alcancé a escuchar que alegaba estar en una junta; era su esposa.

Algo decepcionada de la situación, comencé a deslizar mi mano hasta mi pubis y empecé a acariciarme mientras pensaba en ella. En realidad la amaba más que a Fernando, me excita más verla a ella. El cuerpo me temblaba de placer, la piel se me enchinaba en espasmos cosquilleantes y me humedecí. Qué vergüenza, Fernando me había estado viendo. Ojalá no haya dicho su nombre, el de ella. Fernando me sonrió, se desnudó y se botó en la cama. Con un rápido movimiento me colocó sobre él, comencé a moverme, cerré los ojos; el paraíso. Ella nunca lograría eso. Hoy es catorce y decidí hacerme un regalo. Fui al centro y compré un espejo.

Fue un plática corta. Sólo un hola, ¿qué tal? ¿Cómo te ha ido?

Ahora estoy sentada viéndola, desnudándome, mientras ella lo hace. Me acaricio los pezones. La observo, no puedo dejar de pensar en él. Ella también se está tocando. Me veo tocarse los senos. La veo, me toco, se toca; todo al mismo tiempo y luego, la culpa.

Más tarde la romperé, romperé el espejo.

14/02/05

Lejanía

Lejanía
Tierras aún ausentes, siempre presentes